el sabor empieza mucho antes de la botella
Cada cerveza hecha por nosotros pasa por un proceso pensado para cuidar lo que realmente importa: el sabor. Trabajamos en lotes pequeños, ajustamos tiempos y temperaturas según cada estilo y dejamos que la fermentación haga su trabajo sin prisas. Desde la molienda hasta el embotellado, cada etapa suma precisión, equilibrio y carácter al resultado final.
lotes controlados
Lista en 17–22 días
Temperatura 18–19 °C
Fermento de 3 días
la parte que no se puede acelerar
Después de la molienda, maceración y hervor, empieza lo más delicado: fermentación, descanso, dry hop cuando aplica y purga. Cada estilo sigue su propio ritmo y puede tardar entre 17 y 22 días en estar listo.
Del tanque a tu vaso
Cuando la cerveza llega a su punto, pasa por frío, carbonatación y embotellado. El objetivo es uno solo: que llegue limpia, equilibrada y con todo el carácter que se construyó durante el proceso.